Desde que era muy chica yo supe que quería ser médico. Tenía
mi mente puesta en la carrera de medicina. Pasaban los años y mi elección no
cambiaba. Mis abuelos, tíos y primos eran médicos. Yo quería eso también.
Me gradué de preparatoria y entré a la Facultad de Medicina.
Era como lo pensaba, mucho leer, mucho estudiar, muchos
trabajos, muchas horas de estudio y muy pocas horas de sueño. Era lo que me
gustaba. No lo cambiaba por nada.
Pasaron algunos años y seguía firme en mi decisión, pero
Dios me tenía un plan diferente. Conocí a mi esposo, me casé, nació mi bebé.
Yo que siempre pensé que tenía las cosas muy claras respecto
a lo que sería mi vida cambiaron de un día para otro de una manera hermosa.
Ahora soy estudiante de administración, se que esta
oportunidad no la voy a desaprovechar. Estoy feliz con mi familia a la que amo y estoy feliz con
mi carrera.
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