Sobre mi crisis existenciales, las viví principalmente en la segunda y tercera etapa de mi vida. Tiempos donde me preguntaba a cada rato ¿para que nací?, eran momentos trágicos los de mi adolescencia y juventud, el no sentirme valorado y amado me llevaban a pensar que no tenía significado mi vida, sin embargo muy adentro de mi confiaba que todo cambiaría, me esforzaba por agradar a todos, las pocas veces que me lo valoraban le daban sentido a mi ser, me sentía muy bien. La segunda etapa marcó mi vida para siempre, pues desde entonces he luchado para demostrar mi valor, que ahora reconozco tener a pesar que me fuere reconocido o no.
Busque mucho la paz y la felicidad pero no la encontré hasta que busque dentro de mi mismo y logre conocer la fuente de mis miedos, mi dolor, mi coraje y rencores, mis apegos, mis debilidades, considero que encontré la verdad y Dios me encontró, me limpio, me limpie y recibí la mayor paz que he podido recibir en mi vida a la edad de 20 años. Me dedique a servir a otros sin ningún interés y eso le dio mayor sentido a mi existencia, después llego mi esposa y mis hijos, las ideologías y luchar por mis creencias, entonces la vida se tornó clara, se fue la niebla.
Ahora es importante hacer un alto en mi vida y meditar, ¿como voy caminando y corriendo? ¿es lo adecuado?, siempre será como agua para el sediento reencontrarse y estar en paz consigo mismo, averiguar si estoy caminando por donde quiero, acorde a mis principios y valores, sin traicionarme, sin engañarme.
Gracias mi Joel, sabes que te aprecio y admiro por este caminar.
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